Cine de Animación japonesa más allá del horizonte Ghibli.

cine y arte 02

Cuando pensamos en las obras de arte del Cine de Animación en su corriente Anime, siempre vendrán a nuestras mentes grandes obras maestras como: “El viaje de Chihiro”, “La princesa Mononoke” y o “Nausica; la princesa del valle del viento”, todas dirigidas por el extraordinario Hayao Miyazaki, que junto a su gran amigo Isao Takahata (“La tumba de las luciérnagas”), a su hijo Goro Miyazaki (“Cuentos de Terramar”), Hiromasa Yonebayashi (“Cuando Marnie estuvo allí”), Yoshifumi Kondo (“Susurros del corazón”) y Tommi Mochizuki (“Puedo escuchar el Mar”) están creando un legado de incalculable valor en una cinematografía única y de la más alta calidad.

Sin embargo, Ghibli tiene su apartado y por supuesto, Hayao Miyazaki tiene un espacio especial en mis investigaciones y publicaciones.

Hoy quiero rendir homenaje a otro maestro de la animación: Satoshi Kon, el que nos dejó todo un cuerpo de películas, todas verdaderas obras de arte fuera del horizonte ghilbli.

Junto a él, encontraremos grandes directores como Makoto Shinkai (“5 Centímetros por segundo”, “El jardín de las palabras”) y Mamoru Hosoda (“Niños lobo”, “El chico y la bestia”) que son algunos directores que expanden nuestros límites hacia donde navegar en este mundo maravilloso del cine Anime.

Satoshi Kon, quien falleció repentinamente en 2010, no solo será recordado eternamente por su pasión por el Anime y por las técnicas de animación más puras sino porque su visión como director de cine en general, nos obliga a ver nuestra verdad más profunda desde las perspectivas más cercanas a nuestra sociedad actual y real.

“Perfect Blue”, “Millenium Actress”, “Paranoia Agent”, “Paprika”, así como “Tokio Godfathers” nos hablan de las complejidades de como nos miramos como seres humanos, y lo dificil que nos es, sobrepasar con nuestra mirada los límites de género y ubicación social. Por este acercamiento desde el realismo, que no se interesa por las apariencias ni por las situaciones sino por las tonalidades del espíritu combinado a una comprometida y compleja técnica cinematográfica, Kon merece todos los honores y cuanto reiterado homenaje se le pueda dar. Su obra, es un fuerte escalón en la historia del cine universal que demuestra que en la era digital que nos ha tocado vivir, las obras de arte parten del corazón y la dedicación de los seres humanos más sensibles.

“Tokyo Godfathers” de 2003, co-dirigida por Shogo Furuya, además de ser un homenaje al cine (“Three Godfathers” en 1948 de John Ford, que a su vez es también un re-made de “Three Godfathers” filmada en 1936), es una de las más impactantes y honestas películas de este siglo. Impactante, porque saca a la luz de manera descarnada estigmas urbanos deshumanizados, que intoxican lastimosamente tanto nuestras calles como nuestros espíritus, y honesta, porque refleja los contrapuntos a estos estigmas sociales en un concepto de familia plenamente funcional, sin prejuicios y con mucha capacidad de amar.

tokio godfathers

Darwin Yaney Mendoza

Cineasta / Investigador / Curador Independiente de Arte

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