Cine Documental: el oficio de contar historias a través de una cámara

Darwin Mendoza y Sam George

Cineastas Darwin Mendoza y Sam George

El documental, cada vez más se posiciona como una experiencia sensorial artística y una herramienta de comunicación eficaz e indispensable. Su complejidad, que involucra un punto de vista subjetivo y valorativo por parte de sus autores y la capacidad de confluir varias vías de exposición de una temática en particular, lo hacen evitar caer en la categoría de simple documento, como lo pueden ser los reportajes noticiosos y los testimonios que, son elementos importantísimos dentro de un trabajo documental pero en sí mismos siguen siendo fragmentos de realidad sin contrapuntos y orquestación.

Actualmente nos visita en nuestro país, como parte del jurado calificador en el Festival de cortometrajes de El Heraldo,  el documentalista Sam George con quién comparto la pasión y el compromiso de la creación de Cine Documental. Conversando con él sobre la importancia de este tipo de cine, me expresa que lo considera “una ventana o un lente que nos permite conocer de mejor manera lo que esta ocurriendo en nuestro mundo” y gracias a las posibilidades de movilización de un equipo mínimo de grabación, nuestra concepción de “lo que nos rodea” puede expandirse a casi todos los rincones de las diferentes culturas del planeta.

Un mundo que esta cambiando muy aceleradamente, por razones y tópicos determinantes debido a la globalización, necesita “que tengamos conversaciones donde todos los implicados en el tema estemos involucrados, y debemos buscar maneras de traer siempre, más personas que participen de estas conversaciones” para no dejar a nadie al margen, me comenta este productor estadounidense, cuyo trabajo personal es un ejemplo de una buena exploración democrática de nuestras sociedades. El cine documental hace más factible poder comunicarnos entre todos y conversar en un nivel de mayor entendimiento, a diferencia de estar leyendo complicados informes, donde muchas veces tienes que ser un especialista en esos temas para poder entender los detalles importantes de la situación política y social.

Existen muchas maneras de acercarse a la creación documental, por mi parte, mi formación técnica y artística da las pautas para un posterior trabajo de investigación en el proceso de creación, la dinámica de realización que Sam emplea en sus trabajos personales es distinta, prima la investigación y el análisis y esto determina los recursos técnicos y artísticos a usar, puesto que su formación profesional viene primero como analista de política y economía internacional y luego incursiona en el oficio de contar historias a través del cine. Estas maneras, como cualquier otra dinámica, resultan muy eficientes al momento de encarar la producción de un trabajo documental y crea productos en cierta forma muy únicos y también prácticas herramientas de diálogo, donde las ideas y el contenido de temas muy difíciles de exponer son depurados mediante unos recursos audiovisuales eficaces, y manejados igualmente con responsabilidad desde la plataforma de la ética profesional.

A través del video y del cine, podemos compartir historias y hacer más accesible los puntos de vista contrapuestos sobre los temas fundamentales, que de no ser expuestos abiertamente, llevan a malos entendidos y a motivaciones particulares para comenzar conflictos, uno de los usos fundamentales del cine documental, más allá del entretenimiento, es solventar conflictos a través de una fluida comunicación.

Nuestra filmografía hondureña es rica en producciones documentales y se refleja en la sustancial participación de estas piezas en festivales de cine nacional e internacional. El Festival de Cortometrajes de El Heraldo y el Festival Icaro Honduras cada año recogen gran parte de esta producción y la catapultan a una mejor visualización internacional, con ello se genera una gran ventana por donde podemos compartir con el mundo nuestras temáticas más importantes. Algunos documentales indispensables en nuestras cinematografía son “El porvenir” de Oscar Estrada y “Quién dijo miedo” de Katia Lara.

No podemos negar que existe un gran público general consiente de los beneficios de  buscar entretenimiento, y a la vez, estar informado a través de películas documentales, está en nuestra naturaleza la inquietud y la necesidad de aprender, así se abre constantemente el camino y los retos hacia el futuro de cine documental. Muchos son ya los referentes de este tipo de cine que remarcan la idea de lo incisivo que puede ser el cine documental y la importancia de su accionar en el rumbo que queremos que lleve nuestro mundo para un futuro más equilibrado. El trabajo de Erol Morris con “La delgada línea azul”; “Bolling for Columbine” de Michael Moore; “Los Ofendidos” de Marcela Zamora; “La Vida loca” de Christian Poveda; “Which Way Home” de Rebbeca Camissa, son algunos de los ejemplos del cine documental de los últimos años que nos ha permitido entablar diálogos constructivos para encontrar mejores maneras de hacer avanzar a nuestra sociedad.

 

Quiero agradecer a los coordinadores de los Festivales de cine nacional por seguir apoyando y brindando espacios para el cine documental en Honduras, y a la vez, quiero estimular a los jóvenes creadores a que incursionen, como nosotros, más fuertemente en el apasionante terreno del documental que ofrece, además de la exigencia técnica, que comparte con el cine de ficción, la satisfacción personal y la garantía que nuestro trabajo audiovisual cumple un rol importante en la construcción de un mundo mejor.

Darwin Yaney Mendoza

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